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Las obras que se exponen aquí constituyen una buenas  selección del trabajo del dibujante y pintor de la época modernista Nicanor Vázquez.  Este artista fue redescubierto hace algunos años a raíz de la exposición de dibujos que Antoni Rovira organizó en diciembre de 1972 en su galería de arte. Posteriormente, una nueva exposición, esta vez en la Galería AS, en diciembre de 1974, nos termina de familiarizar con su obra. Parece extraño que un artista del mérito de Nicanor Vázquez  necesitara, cien años después de su cimiento, de unas  exposiciones le devolvieran una fama que lógicamente no tendría que haber perdido nunca. La explicación es clara: Nicanor Vázquez i Ubach, de origen catalán, nació en Barcelona el 4 de agosto de 1861, donde pasó diecisiete años de su vida. Los años de su madurez, en cambio, los vivió en  Argentina, muy lejos del ambiente donde se había formado. Esto provocó que  cuando regresó a Cataluña, en el año 1927, no tuvo tiempo de recuperar su lugar en el mundo artístico catalán ya que falleció en su ciudad de Barcelona, el 16 de mayo de 1930.

Nicanor Vázquez, estricto coetáneo de Santiago Rusiñol -los dos nacieron el mismo año y Rusiñol murió nada más que un año después que él- tuvo con el famoso pintor-comediográfico sus orígenes artísticos en París. Vázquez fue a París muy pronto, mucho antes de las famosas estancias de Rusiñol y Ramón Casas en esta ciudad. La fecha concreta la desconozco, pero los dibujos fechados más antiguos que he visto de Vázquez son precisamente de París i del año 1882. Posiblemente fuera ese mismo año, y puede que fuera atraído por las crónicas que Josep-Lluís Pellicer, artista por el que Vázquez sentía una gran admiración, enviaba desde allí al “Diari Català” en 1880.

Se sabe que Vázquez en París aprendió el oficio de litógrafo y asistió también a las clases de la famosa Academia Llibre Colarossi: pero allí lo que visto sobretodo son diversos apuntes de la calle, la mayoría fechados ya en el año1883 a finales del cual el joven artista vivía en aquella capital.

Los años siguientes Vázquez ya trabajaba en Cataluña: Montserrat, Badalona, Vallvidrera, la Barceloneta, Santa Coloma de Gramanet, Cornellá, Sant Genís de Horta, el Figueró son temas de sus dibujos de aquel período, pero sobre todo Barcelona. Los temas de las calles de Barcelona, las fugaces actitudes de los peatones, los encontramos a menudo con el bloc en la mano. Los acontecimientos históricos –la inauguración de un monumento, la primera piedra de un convento, los juegos Florales, el funeral de Verdaguer, el debut de un tenor, el proceso Rull- son temas que lo atraen i que justifican que Josep Mª Cadena  lo haya calificado de “periodista del arte”. Este “periodismo del arte” no se limita a sus blocs de notas, sino que encuentra una salida pública en la prensa gráfica del momento, especialmente a “L’Esquella de la Torratxa”. – Cadena encuentra dibujos suyos entre 1889 y 1907-, pero también en “La Ilustración Catalana”, “Pluma y Lápiz”, “El Gato Negro” en el almanaque de “La Campana de Gracia” y con mucha intensidad, también en el diario “La Tribuna” donde en 1905 tuvo una gran actividad como cronista gráfico utilizando la técnica litográfica.

Vázquez también se dedicó a la ilustración de libros. A finales de la década de los 80 ya encontramos por la editorial López –la misma de “L’Esquella de la Torratxa”- y a lo largo de toda la década de los noventa en la editorial Montaner y Simón.

Con apuntes al natural, su género predilecto –su lema era “Natura est magnum magistrum”-, obtuvo diploma de honor en la Primera Exposición General de Bellas Artes de Barcelona en 1891. Vázquez participó con obras parecidas de las ediciones 1894,1898 y 1907 de la misma exposición, y en la de 1911 se le concedió una segunda medalla.

Al margen de su obra plástica hay que mencionar también su actividad docente en el Ateneo Obrero de Barcelona. Allí tuvo discípulos destacados como Francesc Llop, Pere Daura o el mejicano Armando García Núñez.

Una constante de su obra son los temas sobre el mar: muchos de sus apuntes – de la Barceloneta, de Badalona- son vacas, pescadores, gente marinera y esta tendencia suya por el mar cogió cuerpo a finales de 1911 o a principios de 1912 cuando se embarcó en el vapor “Argentina”, emprendió viaje hacia América del Sur y se estableció con su familia en Buenos Aires.

 

CONTEXTO HISTÓRICO

MODERNISMO CATALÁN

El modernisme es un movimiento artístico que surge en toda Europa ( art noveau, jugendstijl, sezession….) a finales del s. XIX y principios del XX. Es en su origen un estilo principalmente arquitectónico que se fue desarrollando en otras artes plásticas ( pintura y escultura ) así como en las artes decorativas. Es un estilo genuinamente urbano y burgués fruto del crecimiento industrial en las ciudades. El ferrocarril, la máquina de vapor, la electricidad… fueron grandes avances tecnológicos que revolucionaron la arquitectura, y el resto de las artes plásticas para siempre.

El modernismo catalán no se entiende sin el resurgimiento de la cultura catalana denominado Renaixença, y el espectacular desarrollo industrial y socioeconómico catalán. Gracias a esto surge el movimiento modernista que sirve a la burguesía para identificarse y expresar su voluntad de vanguardia. Así pues, el modernismo rompe con el neo historicismo arquitectónico. De esta época destacan arquitectos modernistas como Domenech i Montaner, Puig i Cadafalch, Enric Sagnier, Rubió i Bellver, Jujol i Givert, y el genial Antonio Gaudí con su particular arquitectura orgánica. El modernismo se caracteriza por su concepción del Arte Total.

En pintura destacan figuras como Ramón Casas, Santigo Rusiñol, Hermenegildo Anglada i Camarasa, Joan Brull… Todos ellos estaban conectados con la vanguardia parisina y mantenían sus reuniones en la taberna ‘Els quatre gats’. Del grupo salió Pablo Ruiz Picasso.

Destaca la figura de Santiago Rusiñol porque gracias a él y sus conocidas ‘Fiestas modernistas’ conectaron la bohemia catalana con con las diferentes corrientes de la vanguardia artística.  En 1892 compró una casa de pescador en Sitges. Al año siguiente compró la casa de al lado y juntándolas creo su casa-taller que nombró Cau Ferrat (refugio de hierros forjados, que coleccionaba). Por el Cau Ferrat pasaron muchos pintores, poetas, músicos de la época.

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